Atención al cliente

Caso Práctico: El Rastro

Empleados de bancos y cajas, mirad cómo nos tratan los publicistas:

Adelante, qué majos. Para ellos sí somos clientes.

Dentro de la oficina ya no. Conservar el estatus de cliente depende de la vida sexual del empleado que nos toque.

Vámonos al Rastro. Aquí los tenderos no hacen publicidad -hipocresía la justa- y su vida sexual no influye en el excelente trato que dan la gente (dejadme exagerar un poco, ¿ok?).

Por esto, propongo sesiones de formacion para trabajadores de sucursales consistentes en visitas guiadas al Rastro. Actividades de observación y discusión sobre las conductas y competencias que hacen de un tendero de puesto mejor profesional que ellos, sin tener la mitad de formación académica ni la cuarta parte de trajes.

Nota: soy consciente de que existen  personas que visten de traje y, a la vez, son buenas trabajadoras.

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